viernes, 14 de junio de 2013

LA MARIPOSA Y LA IGUANA



Niña cándida
pequeña erótica iletrada llena de palabras
llamas, siempre nostalgia,
a los brazos de mi casa.

Porque son las quimeras de la madrugada,
pequeña perversa cándida,
calla. Calla.

Que me engarza a la vida un tímpano en la garganta
Que el vértigo soy yo
Soy carcajada
Soy el azar bailando en una pata.

Leticia Hernando, de La Alegría del Desarreglo



Si se pudiera pedir el sol como se pide un café.

Desayuno a solas con el tiempo
(implacable el tiempo, a la hora de respirar)

Te digo palabras para que dejes de creer en mí:
digo abejita succionando una flor,
luna en tu sombra,
agua que te quema,
digo canción.

Te entregaría mi sangre a cambio de tus miedos.

-A veces el amor
no es asunto de los muertos.

Dafne Pidemunt, La avidez del silencio

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