lunes, 28 de mayo de 2012

REALISMO VILLERO




                                       ¿Por qué cuerpos tan débiles y cabezas tan desorbitadas?                                        ¿Sería alguna forma de realismo villero?

Qüity llegó a la villa con la intención de escribir una crónica sobre Cleopatra, esa travesti que se se hizo famosa por hablar con la virgen y traducir sus mensajes celestiales en hechos para transformar el barrio.
Como periodista Qüity siempre prefirió los policiales, cuestión que la mantuvo cerca de los policías, lo marginal, la cocaína y las historias como la de Cleopatra, por eso cuando se le ocurrió presentarse al premio de crónicas de la Fundación Novoperiodismo, pensó que "una travesti que organiza una villa gracias a su comunicación con la madre celestial, una niña de Lourdes chupapijas, una santa puta y con verga les tenía que interesar".

A de mediados del siglo XXI, en ese "barroco miserable de la villa" donde se desarrolla "La virgen cabeza", todo es estrafalario, spanglish y se materializa en un kistch orgulloso, como una postal hecha por Marcos López: la basura encastrada forma estructuras que se mezclan con las casas, la catedral villera está hecha con botellas y la virgen medio cabezona, narigona, un poco raquítica, con una cruz en la diestra y un corazón en la siniestra, se refleja en un charco donde los que se tomaron un cartón de lsd, una de las pepas con la imagen de María Santísima, ven mensajes, la flashan, mientras que otros chongos parecen bailarinas: avanzan apoyando las puntitas de los pies sobre las piedras del barrial para conservar los brillos de sus llantas.

 En la cabeza de Qüity la crónica que la llevó a la villa se aleja cada vez más, porque sin programarlo su plan devino a investigación etnográfica, un trabajo de campo en el que sumergió incluso sus ideas y su vocabulario, convirtiéndose en una auténtica cabeza, una Qüity que perrea cumbias "pa´lante y pa´tras" y que cuando se acuerda de los cien mil dólares del concurso de crónica que quiere ganar pela el grabador y corre atrás de Cleopatra, y Cleo le habla de la Virgen sin parar, hasta cuando se empalaba a alguno de parada.


Crear un jardín ictícola para generar trabajo en la villa es uno de los mensajes de la virgen  a Cleopatra


El amor: entre Qüity y Cleopatra (un look Eva Perón y un dominio de la cámara semejante al de Susana Giménez). El amor: sin género. El amor: entre una travesti y una hembra que tienen un hijo. Muchas formas de amor en esa villa, un buen presagio sobre las relaciones del futuro la que propone Gabriela Cabezón Cámara.

Finalmente, el libro que llega al lector son las entrevistas que Qüity le hace a Cleopatra, intertextualizadas por una "ópera cumbia", el suceso musical que Cleo presentó alrededor del mundo y que la hizo dueña de una fortuna con un destino, esto es el ingrediente final, tan pomposo como el resto del relato.

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