lunes, 30 de enero de 2012

ATRAVESAR



                   

Dejar de lado los guantes para tocar la realidad con las manos, ensuciarse y ver que el barro es una costra develadora, es la idea que impone la etnografía, una ciencia que reclama al investigador una máxima conexión con el objeto de estudio y su campo.
Para el método etnográfico, el investigador como ser invisible que llega a una cultura y así puede observarla objetivamente sin influirla y sin influirse, no existe. Desde esta base, su planteo es el siguiente: ya que no podemos ser objetivos, asumamos la subjetividad de manera responsable. Reflexibidad.

La reflexividad es una forma permeable de conectarse con el campo de estudio y "señala la íntima relación entre la comprensión y la expresión de dicha comprensión". Dado que las descripciones y afirmaciones sobre la realidad no sólo informan sobre ella sino que la constituyen, el código, la manera de decir, es parte de lo dicho. Para entenderlo pensemos en la literatura, que de no prestarle atención a la forma y la estructura del contenido que ofrece sería una lista de datos informativos sobre un argumento, aunque todavía así quedaría lejos de lo objetivo.




Nietzsche señala que el lenguaje es una llave vil para acceder a las argumentaciones que nos permiten manipular a los otros, un instrumento que nos aleja de los impulsos naturales y por eso valora a los artistas, que asumen su condición de manipuladores y construyen una verdad alrededor de la falta original que implica vivir atravesados por un lenguaje. Lo que propone la reflexividad etnográfica es hacerse cargo de una voz propia que atraviesa la realidad, se impregna de sus contornos y considera la distorsión del ambiente, diferente a una voz en off, como un dios, que llega de un más allá inalterable. Guber enumera algunas pistas:

"Primero, los relatos del investigador son comunicaciones intencionales que describen rasgos de una situación, pero estas comunicaciones no son "meras" descripciones sino que producen las situaciones mismas que describen.
Segundo, los fundamentos epístemológicos de la ciencia social no son independientes ni contrarios a los del sentido común, sino que operan sobre la misma lógica.
Tercero, los métodos de la investigación social son básicamente los mismos que los que se usan para producir conocimiento en la vida cotidiana."

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El libro La Etnografía. Método, campo y reflexividad, es un manual práctico para entender este método aplicable a todas las áreas del conocimiento, ya que tanto un sociólogo o un periodista como un médico pueden tener una comprensión más grande de aquello que los rodea si su saber es atravesado por las materias que lo construyen. (Un censo, por más científica que sea su estadística, contiene preguntas que fueron formuladas por alguien con un interés determinado. Un médico que escucha a su paciente y tiene en cuenta la tensión que puede generar su revisión, no es lo mismo que aquel que diagnostica aislándose en el discurso.)
Admitir que la realidad es una construcción social es aceptar la existencia de muchas realidades paralelas y coexistentes. Pero el investigador no debería blindarse, sino advertir que "el conocimiento se revela no "al" investigador sino "en" el investigador, quien debe comparecer en el campo, reaprenderse y reaprender el mundo desde otra perspectiva".

 

La etnografía. Método, campo y reflexibidad
De Rosana Guber
Por Siglo XXI
En160 páginas


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