lunes, 28 de noviembre de 2011

A LOS POETAS DE AMÉRICA

 
Reunidos en un mismo lugar y en el mismo momento
por un hecho fortuito
es decir
por las leyes inexorables del azar

circuncidados por la misma memoria
consternados de un infortunio parecido
y ateridos de la misma tierra
tenemos por delante una sola tarea:

que no sigan subiendo las aguas de la inexistencia
que no sigan corriendo los alcoholes pesados del olvido
que no sigan callando los rubores lentos del crimen

tierra nuestra la nuestra:

tierra pensada y fabricada al revés por los grandes y pequeños rufianes
perseguida a sí misma
condenada a ser ella
con su inexistencia dulce y añorada
exhalando esa delgada y bella música pobre como sus guitarreros

tierra nuestra la nuestra:

los bronces del porvenir te estarán esperando
pero con eso no se vive
las campanas del pasado planean en tu cielo
pero con eso no se come
la jungla del presente se recuesta en tus costas
pero con eso no se existe.

Es fácil para nosotros apantallar la tranquilidad de nuestros pueblos
abanicar sus ojos y sus esperanzas
y conseguir la rúbrica de nuestros descendientes
desviando los proyectiles con que se defiende del tiempo.

Pero tenemos por delante la inseguridad de nuestros mitos
el fracaso de las revoluciones
el orgullo de nuestra fugacidad
y la imperiosa necesidad de la vida.

Tenemos por delante una América viva
en los carros blindados de la sangre
y en el triunfo de la paciencia.

Por lo cual entraremos de lleno en los asuntos de la buena poesía.
De las buenas razones para la poesía.
De la buena poesía para la mejor de las razones. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario