lunes, 4 de julio de 2011

Marechal y los símbolos



A) El simbolismo en Leopoldo Marechal es inevitable conociendo su compromiso ideológico político.
 B) La obra puede desligarse del autor y construir un mundo propio con leyes ajenas a la realidad.

      En El banquete de Severo Arcángelo un hombre rico y poderoso desea purgar sus culpas organizando un coloquio en una quinta de la Provincia de Buenos Aires. En ese encuentro, representantes de las Ciencias y las Artes tienen su lugar y cada cual tendrá que aportar su teoría para resolver el destino de la humanidad.
      Los invitados a la quinta  pueden odiarse pero comparten la desesperación, ya que todos fueron seleccionados por Severo al momento de atravesar situaciones límite. Así, en El banquete pueden leerse reminiscencias a la obra platónica pero en un eje distinto: Es la cumbre de los desquiciados, la revelación del desequilibrio universal.

Hay símbolos que muerden como perros furiosos o patean como redomones, y símbolos que se abren como frutas y destilan leche y miel. Y hay símbolos que aguardan, como bombas de tiempo junto a las cuales pasa uno sin desconfiar, y que revientan de súbito, pero a su hora exacta. Y hay símbolos que se nos ofrecen como trampolines flexibles, para el salto del alma voladora. Y símbolos que nos atraen con cebos de trampa, y que se cierran de pronto si uno los toca, y mutilan entonces o encarcelan al incauto viandante. Y hay símbolos que nos rechazan con sus barreras de espinas, y que nos rinden al fin su higo maduro si uno se resuelve a lastimarse la mano.



El banquete de Severo Arcángelo (1965)
De Leopoldo Marechal
Por Perfil Libros 
En 319 páginas
Edición 1998

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