lunes, 28 de marzo de 2011

Ropa sucia afuera



Para disfrutar de la poesía hay que sentirse extranjero. Dejar un rato la geografía que rodea y volverse un freak que se sumerge, que se interna aunque no se aleja. Y para eso mejor sascarse la ropa, que pesa.

Lavandera de la noche es el primer libro de Clara Vasco y es una invitación a sumergirse (ya que la ciudad cae bruscamente al agua), mientras ella remueve las manchas en las telas que tiramos para entrar en sus páginas.

Clara tiene 40 años y trabaja en una oficina, recorre Buenos Aires en subte o taxi pero sabe que en la calle aún están los árboles / los puestos de flores / y los rastros de mis lágrimas y las lágrimas de todos.
De familia literaria -nieta de Baldomero Fernández Moreno (aquel que vio setenta balcones y ni una sola flor)- va del cemento al mar, de sentirse un animal, fruta delicada al espacio: quiero flotar como un astronauta.

Según Aristoteles en la poesía hay más verdad que en la historia y, para André Bretón, un poeta debe ser un derrumbamiento de intelecto. De la combinación del griego y el surrealista, podemos deducir que la verdad está en dejarse llevar por lo que se siente. Y en sus páginas Clara demuestra sentir. Necesito creer en los árboles / en el sol del mediodía / en tus ojos de animal desnudo // enlazada en la corriente / añoro el día de la vida.

Lavandera de la noche
De Clara Vasco
Por Ediciones El Mono Armado
En 70 páginas

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