lunes, 25 de octubre de 2010

El azar como paradigma


El azar puede considerarse una construcción personal, ya que cada cual tiene el suyo y depende del universo de posibilidades que se crean. Que se crean. Pongamos el caso de un amante y escritor de novelas policiales: pensemos que suena su teléfono en mitad de la noche y es alguien que lo confunde con un detective privado. A todos nos puede pasar, pero es más probable que le pase a alguien que cree en los detectives privados y falsifica su identidad para investigar un caso, alguien que llega a la conclusión de que "nada es real excepto el azar”.


Einstein dijo que Dios no juega a los dados, pero si logro guiar mi azar, ¿entonces puedo engañarlo? Es posible que la respuesta fuera que el primer azar que creí engañar estaría encubriendo otro azar que sería el Azar y así hasta la locura. O eso puedo pensar después de ir por el laberinto psicológico que es La trilogía de Nueva York ¿Azar?

Escribir era una actividad que me aquejó durante mucho tiempo, pero ya me he repuesto de ella.
Publicada en tres partes entre los años 1985 y 1986, La Trilogía de Nueva York es como una muñeca rusa donde cada pieza tiene sentido por su cuenta, pero donde la suma potencia la figura anterior. Cada una de estas capas nos lleva por enigmas semiológicos en los que la idea de vidas que se rigen por hechos casuales se planta frente a otra posibilidad: que haya alguien detrás, un Otro, la mano que rompe la apariencia de unidad.

Entre el azar y los enigmas, Auster mezcla datos literarios curiosos: ¿Sabía usted que el cerebro del poeta Walt Whitman se reventó contra el suelo cuando estaban a punto de analizarlo para evaluar su inteligencia y sensibilidad, o que existe la teoría de que Miguel de Cervantes compró en una feria una versión del Quijote en árabe y después de traducirlo lo publicó con su nombre?

Después de leer La trilogía de corrido, considero que se perdería un porcentaje altísimo del entramado si la hubiese leído por separado, y una de las razones está en los personajes: La ciudad de cristal está narrada por Daniel Quinn, que escribe novelas policiales con seudónimo de William Willson y se hace pasar por ¡Paul Auster! Allí hay un secundario señor Negro que a su vez está en Fantasmas y Daniel Quinn, el escritor, reaparece en La habitación cerrada, la tercera historia. ¿Suena confuso? Al menos este juego, queda claro, se perdería de leerse por separado.

La trilogía es un libro con el color exuberante y corroído de Nueva York, que habilita tanto para una lectura ligera como para el análisis y la relectura


Cuando arrancas la tela del paraguas, ¿el paraguas sigue siendo un paraguas? Abres los radios, caminas bajo la lluvia, y te empapas. ¿Es posible seguir llamando a ese objeto paraguas? En general, la gente lo hace. Como máximo, dirán que el paraguas está roto. Para mí eso es un serio error, la fuente de todos nuestros problemas.

La trilogía de Nueva York
Títulos originales
City of Glass (1985)
Ghosts (1986)
The Locked Room (1986)
De Paul Auster
Por Anagrama
Edición de 2010
En 335 páginas

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