lunes, 26 de julio de 2010

Psicología ATP


Los textos sobre psicología pueden considerarse un género literario aparte, aunque, desde luego, no podamos encasillarlos dentro de la literatura fantástica, ya que su complejidad los vuelve muchas veces inaccesibles al lector común. El Otro, el superyó, el falo, lo simbólico, lo real, los padres, el deseo y el goce adquieren otras representaciones que las populares. Otra significancia para el mismo signo. Así al género psicología conviene encararlo con la certeza de que sacarlo de contexto resultaría, en pasajes fundamentales, una atrocidad.

Juan David Nasio es un psiquiatra y psicoanalista argentino que vive en Francia y, como todo profesional de su área ubicado en el año 2000, es en parte lacaniano y por lo tanto no relega a Freud a un segundo plano. Sus libros logran explicar ciertos conceptos complicados de la psicología con expresiones al alcance de todos. Digamos que es un traductor de ése lenguaje psicoanalítico a la lengua popular.

Entre sus libros figuran El dolor de la histeria, Cómo trabaja un psicoanalista, Los gritos del cuerpo, Un psicoanalista en el diván. El Edipo: el concepto crucial del psicoanálisis, es el último libro de J.D.Nasio reeditado este año en la Argentina.
Extraigo algunas observaciones que consideré esenciales y con destellos de una magnífica belleza metafórica:

“El varón está enamorado de la madre y quiere apartar al padre; la niña, enamorada del padre, quiere alejar a la madre”. Éste es, en pocas palabras, el cliché más antiguo del psicoanálisis, la imagen de Epinal del drama amoroso: el complejo de Edipo. Y, sin embargo, nada hay más engañoso que esta visión congelada del complejo freudiano. ¿Por qué? Porque el complejo de Edipo no es
una historia de amor y de odio entre padres e hijos; es una historia de sexo, es decir, de cuerpos que experimentan placer al acariciarse, al besarse, al morderse, al exhibirse y mirarse, en sumas, de cuerpos que sienten placer tanto tocándose como provocándose dolor.


El niño edípico es un niño alegre que, con absoluta inocencia sexualiza a sus padres, los introduce en sus fantasías como objetos de deseo e imita, sin pudor ni sentido moral, sus gestos sexuales adultos.

Las sensaciones despiertan al deseo, el deseo llama a la fantasía y la fantasía se hace realidad a través de un sentimiento, una conducta o una palabra.


De Juan David Nasio
(2007) El Edipo: el concepto crucial del psicoanálisis
En 2010
Por Paidós
En 159 páginas

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