domingo, 4 de abril de 2010

AMOR Y GUERRA

A veces amor y capricho es casi lo mismo. Algunas teorías dicen que el amor es sólo el amor a uno mismo, que cuando uno ama a otro, ama lo que el otro puede significar a su lado. Ideas nada románticas.
El protagonista de Mientras Inglaterra duerme vive entre la especulación y la verdad, mientras narra un romance homosexual en Europa, año 1937, ante el siguiente escenario: el frente rojo lucha en España contra la amenaza fascista, los jóvenes exaltados quieren ser casi todos comunistas y salvar al mundo (algunos idealistas, otros snobs), Hitler cobra cada vez más poder en Alemania; mientras, también hay desenterados y fiestas, también hay tiempo para que Brian y Edward vivan una pasión estimulante.

Brian es escritor -¿escritor es el que escribe, no?-, tiene 23 años y el hobby de pasear por los trenes de Londres, tener sexo ocasional en baños y parques públicos, y esa serie de cosas que la gente puede hecer el día entero cuando otra persona es la que aporta el dinero. Vive ahí, pero con el paso del tiempo la idea de volverse un puto viejo y solo lo atormenta, se irrita al pensar en la vida estable que podría tener si formase una familia normal y tuviera hijos lindos que fueran a escuelas caras como él.

Edward trabaja en los trenes que tanto le gustan a Brian, tiene 19 años y un cuerpo que se mueve más que su mente: no lo perturban el futuro ni lo que digan otros, quiere placer, más y más, y está entregado a Brian. Mientras Inglaterra duerme presenta ese formato de libro dentro libro que supo practicar Borges en sus cuentos. La historia comienza con un prólogo en el que el autor cuenta que esconderá un manuscrito que no podrá ver nadie a menos que cuando se muera lo descubran. El manuscrito es lo que leemos (cada lector es el que lo encuentra) y en el final hay un epílogo que nos baja del vuelo dramático y nos muestra a un Brian 40 años después de sus años de apasionada gloria:

Sin duda que si uno se quiere quejar, puede hacerlo: el poeta inglés Stephen Spencer acusó a Mientras Inglaterra duerme de ser un plagio de su autobiografía Mundo dentro del mundo, y llevó a Leavitt a un juicio que provocó que la editorial que lo publicaba retirase de la venta al libro y suspendiese las reediciones previstas para entonces. En 1999, a seis años del entramado judicial, Leavitt volvió a publicar y lo hizo con Arkansas, que contiene un relato que satiriza la situación que vivió después del juicio mediante un personaje homónimo a él.

Y así es como estaban las cosas en otoño de 1978; la lista negra acabada, mi carrera acabada, la novela secreta escondida detrás del reloj. A pesar de todo, tenía poco de qué quejarme. Un hombre que ha conocido el placer físico y ha viajado por el mundo y probado sus ricos y exóticos alimentos, ¿qué derecho tiene a quejarse?


El título de este entretenido melodrama gay es una referencia a George Orwell y su Homenaje a Cataluña, donde se habla del "profundo, profundísimo sueño de Inglaterra durante la subida de Hitler al poder y la Guerra Civil Española".

Hay momentos de sinceridad desprovistos de vaselina, directos, como cuando Brian dice:

Las cosas se acaban. Nada más cierto.

Mientras Inglaterra duerme
Título original (1993) While England Sleeps
De David Leavitt
Por Anagrama
En 2000
En 269 páginas

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