lunes, 5 de abril de 2010

Otra víctima de la "mutación por stress"


Después de sobrevivir tres meses encerrado, murió ayer un hombre que, tras sufrir una metamorfosis, se había convertido en escarabajo. Gregor Samsa era viajante de comercio y dedicaba gran parte de su vida al trabajo, antes de atravesar lo que los médicos diagnosticaron como un caso de “mutación por stress”. Los familiares irán a juicio acusados de abandono de persona.
Hacía cinco años que Gregor se encargaba de pagar las cuentas de la casa, en la que vivía con sus padres, ya ancianos, y una hermana de 17 años. Jamás había faltado al trabajo, y en su escaso tiempo libre, tenía como hobby la marquetería. Pero aquella mañana, Samsa no se pudo levantar a tiempo, el tren que tenía que tomar a las 5 a.m. partió sin él.
Aunque a su familia le costó aceptar el cambio brusco, finalmente lo asumieron . Durante los tres meses siguientes procuraron darle de comer y asear su cuarto, donde el joven mutado a insecto permanecía casi cautivo. Pero esto no fue suficiente: el mayor error de la familia fue no haber llamado a un médico, lo que de seguro hubiera salvado la vida de Samsa.
La mutación por stress es una enfermedad psiquiátrica que ataca al sistema nervioso. Los principales causantes son la falta de descanso y el exceso de trabajo, y el síntoma típico es que el cuerpo del afectado toma forma de escarabajo, resultado de un estremecimiento brusco y conjunto de esqueleto, músculos y órganos. Aún no se conoce la cura, y en los últimos 10 años, consecuencia de la alienante vida moderna, la enfermedad llegó al pico de un afectado cada 70 personas.
El cadáver insecto del joven llegó a la justicia en manos de la empleada de limpieza de la familia., y el fiscal de la causa afirmó que “será más que suficiente para mandar a los culpables a la cárcel”.
Por otro lado, y aunque las pruebas son condenatorias, los padres aseguran que no fue intencional: “No podemos creer que nos acusen de encerrar y dejar morir nuestro hijo. Hasta dijeron que lo golpeamos con una manzana”, dijo la madre entre sollozos.

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